miércoles, 17 de junio de 2015

¿Puede ser esto amor?

Cerré los ojos y respiré profundamente. No creo que sea capaz de llegar al final con esto, solo de pensarlo sentía como las mejillas se me ruborizaban. Es una mala idea...
Me giré para mirarle, seguía concentrada en su parte del trabajo y apenas levantaba la cabeza para mirar a otro lado. ¿Si lo hago?
Me levanté de la silla y me incline hacia ella. No, no puedo hacerlo... Hice el paripé como que estaba comparando las informaciones y me volví a sentar. Al cabo de un rato terminamos lo que teníamos que hacer y nos fuimos a mi cuarto para cojer el ordenador.
Si quería hacerlo debía de ser ya. La cogí de la mano para detenerla antes de llegar a la puerta de mi habitación y la abracé. Se sorprendió un poco pero soltó una risita y me devolvió el abrazo. Le di un beso en la mejilla, otro en la comisura de su labio y otro último en su dulce boca que duró un par de segundos. No me apartó ni puso mala cara, solo se quedó quita un poco sorprendida de mi reacción.
La volví a besar esta vez más detenidamente y noté como ella se unía al beso poco a poco.
- ¿Quieres que pare? - dije en un susurro con vergüenza.
¿Y si me decía que no le gustaba o que no quería nada conmigo? Era una posibilidad más bien demasiado probable contando que ella estaba saliendo con alguien. Me daba miedo que hubiera hecho todo aquello en vano después de tanto tiempo queriendo hacer eso. No pasó mucho tiempo hasta que negó con la cabeza haciéndome la persona más feliz en ese momento.
Le acaricié la nuca con los dedos mientras la besaba caminando lentamente hasta dejarla apoyada en la pared. Dándole pequeños besos fui bordeando su mandíbula hasta llegar al cuello. Noté como se estremecía con cada uno y su respiración se agitaba ligeramente. Después de todo ella también tenía cosquillas ahí.
Me pilló de imprevisto cuando me agarró del pantalón con una mano y con la otra me acariciaba la espalda.
Nuestras lenguas se entrelazaron y un segundo después estaba sobre ella en la cama. Esto iba demasiado rápido.
- Lo siento - me disculpé al ver que apenas podía controlar mi propio cuerpo ante toda aquella situación.
Mi cuerpo me pedía seguir con aquel juego, mis labios querían seguir besándola y mis manos acariciar cada centímetro se su cuerpo, pero no quería asustarla o que pensara que sólo la quería para ese tipo de cosas. La quería y no quería perderla por mi mala cabeza.
- No... No tienes por qué parar... - dijo en un susurro mirando hacia otro lado avergonzada por lo que acababa de decir.
Le quité la camiseta y los pantalones, y la contemplé durante unos minutos semidesnuda acariciando su piel tan blanca y suave que parecía que en cualquier momento se podría romper.
Sabía lo que tenía que hacer en aquel momento y quise dar lo mejor de mí.
Ella sujetó mi camiseta por la parte inferior dispuesta a deshacerse de ella, pero la detuve cogiendo tu mano suavemente y dándole un leve beso en la palma.
La cogí por la cintura y la puse sobre mi admirando de nuevo su piel. Le besé la clavícula y alce mis manos hasta sus pechos escondidos aún por el sujetador. Metí la mano por debajo y sentí su piel caliente bajo la palma de mi mano, su pezón que se endureció a mi paso. Le desabroché  el sujetador y lo dejé a un lado de la cama. Besé suavemente uno de los pechos y apreté entre mis labios el pezoncillo rosa. Pude escuchar un leve que gemido al hacerlo que me incitó a que siguiera.
La giré para que me diera la espalda y la recosté sobre mí besándola en el cuello. Acaricié su cuerpo mientras deslizaba mi mano derecha hasta el centro de su ser mientras con la otra le sujetaba uno de sus senos atrayéndola a mi.
Noté como se sobresaltaba a introducir uno de mis dedos dentro. Su respiración se agitó aún más y mis besos pasaron a ser ligeros mordiscos en la parte inferior de la oreja.
- Ahora necesito que me guíes y me digas en todo momento si voy bien - dije mientras movía el dedo acariciándole el centro.
No tenía que decir nada a penas, cuando le acariciaba en el lugar indicado se tensaba su cuerpo y su respiración se agitaba.
- Intenta retenerlo hasta que ya no puedas más y verás como se hace más placentero - sabía que ella tenía más experiencia que yo, pero también sabía que yo podría proporcionarle mayor placer del que nunca nadie le había dado.
Cuando llegó el momento, noté como comenzaba a temblar y sus gemidos eran muchos más fuertes, aunque los intentaba aplacar con besos ya que corríamos el riesgo de que nos escuchara alguno de mis compañeros de piso y nos interrumpieran.
Su cuerpo se encorvó y un gemido salió de lo más profundo de su garganta, un instante después mis dedos se encontraban envueltos de un líquido caliente.
Se puso a mi lado y nos quedamos frente a frente mirándonos. Estaba ruborizada y aun tenía la respiración agitada después de aquello. Me sonreía y me miraba de una manera diferente a la que siempre había hecho, no entendía lo que quería decirme con aquella mirada pero más o menos podía hacerme a la idea.
Después de un rato que pasamos en un abrazo caluroso, ella rompió el silencio.
- ¿Por qué no te has quitado la ropa? Bueno, y ya que estamos ¿por qué no me has dejado que te... ya sabes..., por qué solo me has hecho tu a mi?
Le dediqué una amplia sonrisa esperando no tener que decir nada más, pero ella insistió.
- Es difícil de explicar - dije y la besé acabando con la conversación.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Crees en fantasmas?

Hoy he encontrado esta historia:

Hola...¿cómo estás?....¿Sosegado y tranquilo?. Pues.... Prepárate, porque hoy, no es una de esas noches en las que crees que serán como las demás. Posiblemente, te dispongas a ir a la cama, a sumergirte en tu propio mundo, meditar, relajarte...hasta ahí todo bien pero ... ¿qué ocurriría si en lugar de sumergirte en tu propio mundo... te sumergieses en otros...? Quizás, ya estés tumbado en tu cama, con la intención de escuchar la radio, como sueles hacer habitualmente. Posiblemente , hayas sintonizado con ese programa sobre misterio que tanto te cautiva pero que sin embargo, te muestras escéptico cuando te introducen en el mundo de los espíritus. ¿De verdad crees que todo es producto de nuestra imaginación? ¿Te atreverías a comprobar si eres tan escéptico como tú piensas?
Mira a tu alrededor. Supongo, que te encuentras completamente a oscuras... ¡¡Ni se te ocurra encender la luz!! . Y si ya la tenías encendida...¡¡APAGALA!!. Vamos a comprobar hasta qué punto le eres fiel a tus creencias. Hagamos un trato. Si eres capaz de no sentir miedo durante todo el relato..., podrás ser libre y seguir sin creer en fantasmas pero..., de lo contrario..., si en algún momento, sientes que se te eriza el vello..., tu pulso se acelera ...., y un escalofrío invade tu cuerpo hasta el punto de quedarte totalmente inmóvil..., ¡amigo!... entonces, estarás condenado a creer en fantasmas para toda la vida. Te perseguirán allá donde vayas y ya no volverás a pensar como antes ....¿Te apetece ... que juguemos?.
Con la luz apagada, relájate y déjate llevar por mi voz, esta voz que atrapa tu mente. Estás tranquilo, relajado, sumergido en unos profundos pensamientos. La temperatura es agradable, ni frío, ni calor... Todo parece transcurrir con normalidad..., ¡o eso crees!...
Mira hacia los pies de tu cama. Allí no hay nadie... pero... ¿no has sentido alguna vez la sensación de que alguien o algo te está observando fijamente con la intención de violentar tu tranquilidad?
¿Verdad que tienes el presentimiento de que algo está a punto de ocurrirte ... y no precisamente agradable?......
No apartes la vista de allí. Observa durante unos momentos esa parte de tu cama. Quizás comiences viendo sus pequeñas manos, que se van apoyando a tus pies, unas manos blancas, muy pálidas y huesudas que se agarran a la cama con la intención de incorporarse....Luego distingues lo que parece ser una cabellera muy negra... ¿qué será? O mejor dicho... ¿quién será?... Imagínate sus ojos completamente blancos que te examinan fijando su mirada amenazante en la tuya, consiguiendo que empieces a sentir verdadero pánico. ¡¡ Sí !! ¡¡ Está sucediendo !! no es tu imaginación, ni se trata de un sueño. ... La angustia y el terror se están apoderando de tu mente y no eres capaz de dominar la situación. Te preguntas qué está ocurriendo. No logras entender qué puede ser aquello . Tu inquietud, te lleva a volver a observar lo inexplicable.
¡Espera!... ¿dónde está? ...¡ ya no lo tienes a los pies de tu cama! pero... sigues notando su presencia ¿verdad?.. Te has dado cuenta de que no estás solo. Pero....¿dónde ha ido?. Ni siquiera te atreves a mirar a tu alrededor... ¡¡Sientes pánico!! Quizás...llegados a este punto del relato, ya hayas perdido el juego. Pero...sigamos jugando un poco más. Notas unas vibraciones en el colchón, como si algo se estuviese moviendo debajo de tu cama. Un ruido que proviene de ahí abajo te alerta y sabes que hay algo escondido. Tienes la sensación de que de un momento a otro aquello saldrá de ahí y se aparecerá ante ti...
Sin llegar a girar completamente tus ojos, sientes que alguien se encuentra a tu lado y te observa detenidamente, incluso, puedes oír su respiración agitada, pero, no consigues verlo con total claridad.
Sientes que su presencia está muy cerca. El pánico vuelve a apoderarse de ti. Quiere tocarte la cara pero... no vayas a cubrírtela. ¡Deja que haga lo que quiera! . Si no lo haces, tu desenlace puede ser aún peor.
Te sigue observando con rostro de desagrado. ¡¡No le gustas!! y está muy enfadado. Sientes que su mano está a punto de rozar tu cara. ¿Notas su frialdad?..... ¿Qué sientes?. ¿Llegas a percibir el tacto de su mano? Lo tienes a tan sólo unos centímetros de ti...Por lo visto...quiere llevarte con él y aunque, no lo creas, estás a punto de formar parte, de su intrigante y escalofriante mundo..............
¡¡Tranquilo!!. Todo ha terminado. Tomémonos un descanso. Ya puedes encender la luz. ¡¡SI ES QUE TE ATREVES!!.
Posiblemente, ahora estés pensando que a pesar de haberte dejado llevar por la sugestión y haber pasado miedo, sigues sin creer en fantasmas. Los fantasmas, sólo están en tu mente. ¿O no?. Pero... yo ahora quiero mi parte del trato...Eso fue lo que acordamos. Has sentido miedo y ahora te perseguirán allá donde vayas. Estás condenado a creer en fantasmas. ¿O sigues sin creer en ellos? Pero... entonces... ¿a quién pertenece esta voz, que durante todo el relato, ha dominado tu mente?....
Que tengas dulces sueños y...espero verte en ellos...

domingo, 7 de junio de 2015

Al borde

No has dado tu máximo esfuerzo, lo sabes bien. Pero sabes que por mucho que hagas no vas a cambiar nada. Muchos lo intentan pero no lo consiguen y ves que ya no puedes más.
Sabes que lo que necesitas es un cambio, algo que te motive al despertar. Pero no hay nada. ¿Qué importa si vives o mueres? Nada. Es en ese momento en el que te das cuenta de que tu vida no tiene sentido. ¿Sería mejor seguir viviendo... O morir...? Quien sabe...

domingo, 24 de mayo de 2015

Noche de Sábado

Podía sentir como mi respiración se hacía cada vez más rápida y como mi cuerpo se estremecía cada vez que estaba a punto de entrar. El sudor ya formaba parte del juego que cada vez se hacía más fiero y frenético. El movimiento de caderas acompañando cada envestida era casi inevitable al igual que el grito cuando estaba a punto. Podía ver el fuego de sus ojos y ardiente frenesí que expresaba su cuerpo cuanto más largo se hacia el momento.
Y al acabar, bebíamos de nuestros vasos exhaustos y con ganas de continuar y seguir sin tener un por qué, sólo un hasta que el cuerpo aguante. Y de nuevo en posición, que comience el juego.
Los gritos de victoria de nuestros oponentes se hicieron más que presentes cuando acabamos esta última ronda de futbolín, pero no me daría por vencida tan fácilmente. Le eché una nueva moneda y comenzó de nuevo el juego.

jueves, 14 de mayo de 2015

Las dos caras de la moneda

Hay dos cosas en la vida que nunca esperas que tengas que hacer: trabajar en algo que no te gusta y tener que pedir perdón. Posiblemente haya más cosas, que las hay, pero me quiero centrar en estas porque son dos cosas que te van a pasar casi seguro.
Pensar que tu vida con lo que quieres hacer no tiene futuro, pero aún así estas dispuesto a darlo todo por eso. Lo malo de todo eso es que siempre habrá ahí alguien que te diga que no hagas eso o que la jodiste, personas que no te apoyaran, y muchas de ellas son tus seres queridos. En ese momento te surge la necesidad de que aparezca en tu vida alguien importante en tu vida que si que te apoye y te de ánimos cada vez que estés deprimido. Si aparece ese alguien, guarda lo, mantenlo a tu lado.
Algunas veces sientes que debes disculparse por tu comportamiento, sobre todo si has perdido a una persona por ello. Hay que tragarse el orgullo por muy imposible que parezca y pedir perdón, aunque sea demasiado tarde. Pero es bueno y te hace sentir bien aunque la respuesta no sea positiva.
De vez en cuando... Hay que intentar ser valiente.

domingo, 10 de mayo de 2015

Caos

Hace ya un par de días de aquello, pero aún seguimos escondiéndonos siempre temerosos sin saber bien como actuar.
Quedamos pocos y los que aún seguimos con vida, si se puede llamar así, nos pasamos las horas asustados intentando vivir con lo poco que conseguimos contando que no cojamos la enfermedad.
La mayoría vemos el final demasiado próximo y no nos molestamos en luchar, pero otros no nos damos por vencidos y nos unimos a la resistencia protegiendo a los clave, los que se esfuerzan por encontrar una cura o una manera de combatir contra el caos que conlleva la enfermedad.
Pero... No estamos solos, hay peligros ahí fuera y debemos de tener coraje para enfrentarlos.
La lucha no será en vano... ¡Lo conseguiremos!

miércoles, 6 de mayo de 2015

No todo es lo que parece

- Tío, quiero presentarte a alguien - me dijo mi mejor amigo, Víctor, arrastrándome hasta un grupo de chicas que estaban bailando al son de la música que sonaba en aquella fiesta - Izan, esta es Carla. Carla, Izan. Un beso, ¿no?
Era una chica morena, no muy alta ni tampoco muy guapa, maquillada al máximo que intentaba sacarse un poco de partido con un vestido negro ceñido y mucho labial rojo en los labios. ¿De verdad tenía que hacer como si me interesase la chica después de aquel día tan pesado que llevaba? Saqué mi mejor sonrisa y comencé a hablar con la chica.
Salimos de la habitación y nos sentamos en un sillón en la entrada de la casa.
Parecía una buena chica y rápidamente comenzamos a estar más relajados el uno con el otro, pero por mucho que quisiera no me sentía con ánimos para aquello ese día. Me despedí y salí de la fiesta.
Entonces pasó. De camino a casa pude ver a lo lejos a mi padre, no estaba solo. Estaba con una mujer, que no conocía, caminando juntos hasta la entrada de una casa. En ese momento se besaron y entraron ambos a la casa de la mujer.
En ese momento no pude reaccionar, caí en la cuenta de que estaba llorando cuando sentí la humedad en mis mejillas. Salí corriendo sin un rumbo fijo. Corrí hasta quedarme sin aliento y me paré en una calle que no conocía desplomándome sobre la pared lleno de rabia.
Le di un golpe a la pared con el puño y caí al suelo con la espalda pegada a la pared.
- ¡Izan! - escuché una voz familiar a lo lejos acompañada de unos pasos apresurados que se acercaban a mi - ¿Estás bien? ¡Oye, Izan!
A penas había hablado antes con aquel chico, creo que solo un par de veces. Era Raúl, un chico nuevo que había llegado a clase hacía unos días.
- ¡Por Dios, Izan! ¡Estás sangrando! ¿Qué ha pasado? - el chico no paraba de mirarme por todos lados por si tenía alguna herida más.
- Tranquilo... Estoy bien...
- ¿Bien? Ven, te curaré eso antes de que se te infecte. Un poco más abajo está mi casa.
No sé por qué le hice caso, pero un momento después me encontraba sentado en su cama y aquel chico casi desconocido sanando las heridas de mis manos.
- ¿Por qué me ayudas? - dije en un susurro mientras secaba con una toalla húmeda la sangre.
- ¿A caso no debería? No importa lo que haya pasado y estás mal, tanto físicamente como por dentro... Lo noto... No creo que un poco de amabilidad le haga daño a nadie.
Cuando acabó de curarme, me vendó las manos. Ambos estábamos en silencio y, no sé como ni por qué, le comencé a contar todo lo ocurrido.
Me escuchó pacientemente todo sobre lo de mi padre, que quería ser escritor y mis padres se negaban y querían que estudiase Derecho... Todo.
- Es muy complicado... Pero yo creo que lo mejor es que te guíes por lo que te haga sentir mejor, hacer lo que quieren tus padres o lo que quieras tú. Con el tiempo tus padres se darán cuenta de que lo que importa es su realmente eres feliz con decisión que has tomado sea cual sea y te apoyarán. No te preocupes tanto, no te hace ningún bien...
Sabía que tenía razón y que me estaba preocupando demasiado. Aquel chico que tenía enfrente con aquellos grandes ojos verdes que me miraban con aquel brillo de esperanza tenía razón.
- Siento causarte tantas molestias, me voy a casa es tarde ya.
Me acompañó a la puerta y, como un impulso, le besé suavemente en los labios a modo de despedida.

sábado, 25 de abril de 2015

Another story

(Siento haber estado tanto tiempo sin escribir (^_^;), pero aún no me he olvidado de las pocas personas que me sigues. Por cierto... ¡gracias! Aquí tenéis vuestra nueva historia)

Hay momentos que solo deseas cerrar los ojos, te invade una presión que te oprime el pecho y luchas contra tus ganas de llorar, pero a veces te superan y esas lágrimas se desbordan de tus ojos.
Después de tantas cosas, después de todo el esfuerzo que le pones no hay ningún resultado y la presión puede contigo.
Te preguntas que has echo mal, en que parte has metido la pata y repasas mentalmente todo lo ocurrido. Lo has intentado hacer lo mejor que puedes... Pero no es suficiente.
Eres demasiado tímida como para hablarle al chico que te ha llamado la atención en esa fiesta o para dar el siguiente paso con esa persona y pasar de la línea de amigos.
Temes la reacción y es lo que más daño te hace. Te quedas parada delante de esa persona y piensas todo lo que le quieres decir, pero tu parte razonable ataca y te hace pensar en lo mal que lo pasarías si se ríe de ti. Te vuelves y no dices nada.
Siempre igual, ya no puedo más....

martes, 14 de abril de 2015

Te quiero...

Es una tontería, lo sé, pero la verdad es que no me importa que pienses que lo es puesto que de verdad lo siento. Desde el primer día que te ví, allí, sentado en la mesa hablando con otro grupo de chicos. Esos ojos azules, aquella sonrisa amable, tu voz... Creo que será mejor que generalice porque sino no voy a acabar, supongo que es más sencillo decir que me enamoré de todo tú.
Me resulta difícil no abrazarte cada vez que te veo o contenerme las ganas de besar esos labios cada vez que hablas conmigo. Me pasaría el día soñando despierta con el día que todo eso pase.
Tu inteligencia, tu facilidad para hacerlo todo... ¡Dios, como me quedo extasiada cuando te escucho discutir sobre algún tema en clase! 
Acabaré antes si digo que te quiero...

viernes, 20 de marzo de 2015

Carmín

                Blanco. Un blanco demasiado brillante me deslumbra al abrir los ojos, tengo la vista demasiado borrosa como para saber dónde estoy, además que no podría averiguarlo pues mi cerebro apenas reaccionaba a mis órdenes y mejor no hablar de mi cuerpo. Lo sentía pesado y con mucho esfuerzo conseguí mover los párpados para poder ver. ¿Qué era lo que me pasaba?
                Poniendo todo de mi parte, logré bajarme de la cama, pero de no muy buena manera ya que me caí de bruces al suelo. Me arrastré por el suelo y me pegué a la pared para intentar incorporarme y ponerme al fin en pie, puesto que por mí solo no lo iba a conseguir. Pegué la espalda contra la pared y fui subiendo poco a poco de espaldas hasta lograr mi objetivo. Continué en esa posición un buen rato, no estoy seguro de cuánto tiempo exactamente, hasta que se me pasó casi por completo el aturdimiento.
                Ya podía ver mejor e incluso reconocer el lugar donde me encontraba. En realidad nunca había estado allí, pero me imaginaba lo que podía ser, lo que no entendía era el por qué estaba yo allí. Paredes acolchadas, sin ventanas, una habitación de techo alto y poco espacio, una cama y todo eso blanco. Una sala de internamiento de alguna clínica mental del país. Yo no estaba loco, no había hecho nada así que ¿por qué estaba encerrado en un psiquiátrico? Intenté hacer memoria y recordar algo de lo que había sucedido que me diera una pista para saber el motivo por el que me encontraba allí, tratado como un loco e incomunicado del resto de personas del mundo exterior, pero nada… ¡No conseguía recordar nada! El miedo se apoderó de mí cuando me di cuenta de que no sabía siquiera cómo me llamaba. Era algo como David, Damián… No, no era ninguno de esos nombres.
                Un grito salió de mi garganta casi por cuenta propia. Grité y grité pidiendo ayuda con todas mis fuerzas hasta que me quedé sin voz, después opté por golpear la pared, ni siquiera se reconocía la puerta, hasta que mi cuerpo se quedó sin fuerzas. Pero nadie me escuchaba, estaba allí solo completamente y nadie me ayudaría. Si quería salir de allí debía ser por mi propia cuenta. Si no estaba equivocado, alguien debería venir dentro de un rato a darme la comida y si de verdad pensaban que estaba loco, mi medicación, así que me senté en una esquina de la habitación aguardando mi oportunidad.
                No sé si fueron minutos u horas, pero pasado un tiempo alguien apareció con una bandeja con mi almuerzo, o cena, o desayuno… Era un hombre de mediana edad vestido con una bata blanca y unos pantalones del mismo color, debía de ser un enfermero. No parecía muy agradable, pero cuando me vio, me sonrió amablemente y dejando la bandeja en el suelo se dirigió hacia mí.
-          Vamos, Daniel – dijo el hombre cogiéndome cuidadosamente del brazo para ponerme en pie. Con que mi nombre era Daniel… - ¿Otra vez te has caído al suelo? - ¿Otra vez? ¿Cuánto tiempo llevaba encerrado en ese lugar? – Venga, vamos a llevarte a la cama y así se tomas tu comida y las pastillas.
                Le seguí la corriente y me senté en la cama sin resistirme en absoluto. Me acercó la comida se dispuso a alimentarme. Tenía que hacer algo, pero… ¿qué podría ser?
-          Pobre diablo - dijo el enfermero, parecía que por momentos su simpatía había desaparecido por completo – Hoy estás más drogado que nunca – soltó una carcajada – Supongo que aumentarle la dosis te ha dejado más loco de lo que estabas.
                No iba a soportar que aquel tipo siguiera por el camino que estaba tomando. Él era demasiado fuerte para que en aquel estado pudiese si quiera pensar en enfrentarme a él así que intenté buscar otra manera de escapar. Sobre la bandeja, escondido detrás del plato, había un cuchillo de plástico y una cuchara, con aquello no podía hacer mucho, pero eran mi única salvación.
                En un descuido de aquel idiota enfermero cogí el cuchillo de plástico y lo amenacé con él haciendo que cayera de la cama sobresaltado de espaldas contra el suelo. Me incorporé y me tiré encima de él poniendo mi codo en su cuello sin dejar de amenazarlo con el cuchillo en la otra mano.
-          Me creo que te equivocabas, estoy más despierto que nunca – diciendo eso mi cuerpo actuó solo independiente a las órdenes que le indicaba mi cerebro y hundió el cuchillo en el cuello del hombre que gritaba agonizando, pero no satisfecho por ello, movió el cuchillo hacia un lado rompiendo todo tejido que se ponía en su camino.

                La sangre salía a borbollones del cuerpo de aquel hombre y por mi manos y por mi ropa corría su sangre. 

Con los ojos del asesino

Podía escuchar el latido de su corazón que latía atronador alcanzando los fuertes gritos que daba suplicando por su vida. Sus ojos, turbios por las lágrimas y su cara de desesperación eran abrumadoras. Veía como su labio inferior temblaba ante su agitada respiración y temía por lo que le iba a ocurrir. Parecía tan insignificante abrazando sus rodillas en aquella esquina oscura de la habitación que nadie diría que aquel hombre pudiera ser uno de los grandes políticos del país, tan soberbio, tan miserable. Mi corazón se encogió ante aquella escena, yo siempre los había amado incondicionalmente, pero desde la última vez que me asomé a ver lo que sucedía ese amor se había convertido en repugnancia antes algunos de estos personajes. Robaban a la gente más necesitada, mataba a otros seres humanos como ellos, eran avariciosos... No podía creer lo que veían mis ojos, no quería creerlo. Así que un día bajé, y aquí estoy, delante de ese ser apunto de asesinarlo.
- Por.. favor - apenas se le entendia entre el llanto y la saliva de su boca - Ten piedad..
- La piedad es para quien se la merece, no para quien la rechaza - mi lado oscuro me invadió por completo y pude notar como no sentía ninguna compasión por él - Tranquilo, no vas a sufrir.
Lloraba como un niño pequeño y sus súplicas aumentaron ante mi amenaza. Me acerqué un poco a él sentándome sobre los talones delante de él, apoderándose contra la pared no dejaba de mirarme. Le puse una mano en el hombro y pareció relajarse de repente, con la yema de los dedos índice y corazón de la otra mano le toque la frente. Tan sólo con el desliz de mis dedos por su sudorosa frente se desvaneció y murió.

lunes, 16 de marzo de 2015

Tensión

El Instituto es algo que se debería eliminar completamente. Bueno, no quiero parecer tan radical pero creo que tengo razón. El Instituto el algo que nos clasifica en aptos e inadaptados para una sociedad que debemos servir sin tener derecho a replicar.
Lo que realmente nosotros necesitamos son lugares que nos enseñen a enfrentarnos a la vida, para que cuando salgamos ahí fuera no nos de una ostia de repente.
No sé si tengo razón o no, pero lo que si estoy segura de que a ninguno de los que estudian en estos institutos están conformes con la educación. Deber estar mucho tiempo estudiando inhumanamente para intentar llegar con algunos profesores al aprobado. No, yo estoy en contra de esos profesores que creen que podemos estudiarnos el libro de arriba a abajo y mantenernos cuerdos en el intento. ¿No se dan cuenta de lo mal que lo pasamos?
Se supone que estamos en una edad para disfrutar y forjarnos nuestro propio futuro, pero ¿qué futuro pretenden que tengamos si aborrecemos la idea de estudiar algo?

sábado, 14 de marzo de 2015

¿Coincidencia?

Extraño caso de un hombre que  intenta devorar a una mujer y que muere sin razón tras ser descubierto por la policía.

Caso de un señor de 68 años que en pocos días se descubre su trastorno psicológico y, tras ser ingresado en un hospital, tiene un brote psicótico y arranca un hierro de su propia cama para atacar a unas enfermeras con él. La policía lo reduce y esposa, tras este episodio, el hombre muere.

Un hombre sobrevive al ataque de otro hombre que le saca los ojos y le come la cara a mordiscos, por primera vez se ha visto como le ha quedado la cara tras el ataque.

Estas tres noticias fueron publicadas el mismo día. Casos extraños de extrema violencia más que aterradores a mi parecer. Mientras escribo esto siento como un miedo irracional a que esto... Esto siga ocurriendo. Pero, ¿por qué? ¿A qué viene esa actitud? ¿Drogas? ¿Locura? O... ¿a caso hay algo más que no sabemos?
Realmente tengo miedo. Dos de esas personas murieron de repente tras causar el daño.... ¿castigo divino o estaban muertos antes de que todo eso ocurriera?
Joder, ahora... Tengo la sensación de que algo me observa en mi habitación. Tengo miedo.

Una huella en la ventana

Me desperté pensando que todo había sido un sueño. ¿De verdad había ocurrido todo aquello? Sí, por supuesto que había ocurrido y aquel hermoso hombre estaba ahora al lado mía dormido plácidamente. Parecía que hubiese sido la primera vez que había dormido tan profundamente desde hacía bastante tiempo.
La ventana estaba un poco empañada y por lo visto alguno de los dos había dejado su huella allí. Posé cuidadosamente la mano encima y me di cuenta de que no era la mía, era demasiado grande para ser mía.
Noté como su cuerpo se pegaba un poco más al mio entrelazando su pierna entre las mías. No quería que me escapase. Alcancé a escuchar un susurro inteligible junto a mi oreja. Aún seguía durmiendo así que debería ser un sueño.
- No... No puedo - esta vez si conseguí distinguir lo que susurraba, parecía que lo estaba pasando mal - Tengo miedo... - ¿Miedo? ¿Él?.
Se quedó callado. Quería averiguar que era eso a lo que temía, me había dejado con la intriga y, más que intriga, me estaba preocupando.
- ¿Miedo de qué? - dije en un susurro como para que me entendiese pero sin despertarlo.
- De... Mmmm.... Perderte - dijo al cabo de un rato cuando pensaba que no me respondería - A ti también...
Me giré y me quedé abrazada a él, pero cara a cara. Lo desperté sin querer. Me acurruqué en su cuerpo y coloqué mi cabeza en el hueco junto a su hueco que parecía estar hecho para eso, me estrechó entre sus brazos y, tras acompasar el latido de nuestros corazones, ambos nos volvimos a dormir.

lunes, 9 de marzo de 2015

Juegos

Una cosa que odio en la gente es que sea hipócrita, ¿no estáis de acuerdo? Esas personas que se pasan criticando toda su vida a otra y cuando se la encuentran, ponen su cara buena y como si no pasara nada en absoluto.
Realmente me dan asco esa gente..
Por eso yo no me relaciono con personas que no me caen bien, ni para mal ni para bien, simplemente no hablo con ellas. Me resulta desagradable estar interpretando todo el tiempo un papel, que al fin y al cabo no te va a producir ningún beneficio.
¿Y qué hay en el caso de las personas que se divierten jugando con los sentimientos de otras? Si, esas personas que engañan, manipulan y se benefician de otras con el fin tan solo de sacar algo. Esas personas que consideras amigas, pero tan solo están ahí para cuando les haces falta...
.... Yo.... Realmente estoy cansada de ellas, me agota demasiado tratar con ellas..

sábado, 7 de marzo de 2015

Just a reason

- ¡Una sola razón! ¡Una sola razón por la que debería quedarme y no despedirme de ti para siempre! ¡Estoy cansada de tus tonterías, de tus engaños y de tus conveniencias! ¡Me prometiste que podría confiar en ti siempre que lo necesitase, pero solo he estado para ti cuando necesitabas ayuda con algo! - no podía parar de gritar y de llorar al mismo tiempo. Me dolía demasiado aquello como para callarmelo, se suponía que eramos amigas...
- Yo...
- Si no sabes bien lo que vas a decir, o no va a ser algo que de verdad me sirva, mejor no digas nada...
En ese momento supe que tenía razón y que nada iba a ser como antes, que esto se iba a acabar.

jueves, 19 de febrero de 2015

Espectativas vs Realidad

He de decir que realmente me gusta Cincuenta sombras de Grey, tanto los libros como la película.
A mi parecer no ha estado tan mal como la pintaban, es verdad que se saltan muchas partes del libro, pero es normal, si lo pusiese todo... Seria, cómo decirlo, demasiado.
Pero he de reconocer que hay cosas de la película que no me gustan.
Un libro va a ser siempre mejor que su película por diversos motivos y razones.
En los libros puedes idealizar a los personajes como desees, cosa que en las películas no puedes, el actor es así y así es. Generalmente con buen cuerpo, delgados y bellos, lo que nos hace sentirnos inferiores a las personas que ven el film. Ellos son personas al igual que nosotros, ¿por qué los tratamos diferente? No tengo respuesta para esa pregunta.
Niñas sufren cada día porque no tienen el cuerpo de sus actrices favoritas, los adolescentes sufren por no llegar a alcanzar el "final feliz" que les prometen las historias (y ahí ya van dentro los libros). ¿Qué deberíamos hacer al respecto? De nuevo, no tengo respuesta.

Que no llegue la noche

¿Te ha pasado alguna vez que empieces el día con muy buen pie y mucha energía, y al fin, al caer la noche, llega el momento en el que te escondes debajo de la sábana y no sabes si hacer como que duermes o llorar?
A mi sí, es más hoy es uno de esos días.
Esta mañana era todo muy feliz, pero cambia al llegar el medio día. La cosa empeora por momentos y llega un punto que no sabes si reirte de ti mismo o llorar.
Te das cuenta de que todo va mal, que desearías ser mejor de lo que en realidad eres... Cosas así.
Moraleja: "Que no llegue la noche"

lunes, 26 de enero de 2015

Decepción

¿Qué haces cuando te das cuenta que lo único que pensabas que se te daba bien no es suficiente, que no es tan perfecto como tu lo imaginabas?
Es difícil darte cuenta de algo así y de quedarte como si no pasara nada. Te encuentras en un punto en el que no sabes que camino cojer y en el que te gusta eres más que indiferente, una mota de polvo es más importante que tú.
Es una sensación realmente desagradable, igual que no dar pie con bola por mucho que te esfuerzes. Es un verdadero asco.
Tu mismo te propones mejorar pero te das cuenta de que no sirves para ello, solo te acercas pero nunca lo consigues, que siempre te vas a quedar en un segundo puesto y que a nadie le vas a importar.
Mi sueño es ser escritora o pintar profesionalmente, pero por lo que se ve, ninguno de los dos lo hago bien. Negada para escribir una novela con expresiones más o menos bien formuladas y elegantes, y negada para dibujar de manera tan realista como para que le guste a la gente. No sé por qué me esfuerzo. Supongo que me gustaría que alguien importante me dijera alguna vez que lo que hago es bueno y no basura.
Solo es otra de mis preocupaciones estúpidas que me hacen apartarme de todo, no es nada grave.

¿Qué opinais de este dibujo? Se supone que es uno de mis ídolos, Jensen Ackles. Sólo espero que os guste.

domingo, 25 de enero de 2015

Momentos duros

Hay momentos duros por los que pasas sin ninguna razón, sin saber por qué y te preguntas qué has hecho mal para llegar a ese punto. Puede que no tengas culpa de lo que te sucede, aunque por otro lado si puedes tenerla. Entonces llega ese momento en el que no dejas de pensar el por qué de las cosas y le das vueltas y más vueltas hasta que tu cerebro te ordena que pares mandando una orden directa a tus ojos para que te entretengan derramando lágrimas sin ton ni son.
Después de llorar y pasar ese mal trago, llegas al siguiente paso: enfadarte con el mundo. Puede que este periodo de tiempo sea el más duradero y el más conflictivo. Te enfrentas a personas que no tienen culpa y estás a la defensiva todo el tiempo. Te niegas a pensar que eso te está pasando y proyectas esa negativa en forma de furia descontrolada e insana que aleja a tus seres queridos de ti.
Tras esto, llega de nuevo un periodo de llanto y culpabilidad, a la que se le suma el malestar del principio con el de haberlo pagado con tus seres queridos. Para mí este es el peor.
Por último llega un periodo de aceptación en el cual ya éstas más o menos recuperado del daño y deseas seguir adelante con tu vida, mejorándola e incluso poniéndote metas que nunca antes te habías impuesto.
Por lo tanto, ¿es bueno pasar por esos horribles momentos? ¿Recompensa a la larga el hacerlo? ¿Es mejor evitar ese sufrimiento? He aquí mi moraleja.

lunes, 12 de enero de 2015

La cruda realidad

Me dolia el pecho de una marera espantosa tanto que no pude contener. Pensaba que te iba a perder sin poder hacer nada para evitarlo y el corazon se me destrozaba por momentos. La cama era demasiado grande sin ti y tan fria si tu no estabas en ella. Un sudor pesado me bañaba el cuerpo y no me dejaba descansar haciendo que diera vueltas sin sentido en la cama a la vez que no cesaba de llorar como un niño pequeño. Te marchaste asi, sin mas. Nunca debi pensar que serias mia para siempre, cuando mas te necesitaba no estabas a mi lado, para decirme que no sucedia nada que estabas aqui otra vez.
El pensar en estos momentos en el trabajo casi me producia nauseas... tener que ir alli y no poder verte sentada en tu escritorio concentrada entre tus cosas preparando tu seccion, porque seguramente no te encuentre alli dentro de unas horas. Y pensar que todo esto se ha ido a la mierda por mi culpa, porque no queria cambiar mi forma de pensar y darme cuenta de que habias conseguido despertar en mi algo que era mas grande de lo que yo podia manejar, un sentimiento que me habia sido desconocido toda mi vida. Y ahora me doy cuenta de esto, ahora que no te tengo a mi lado y ya no quieres saber nada de mi. Soy consciente de que te he hecho demasido daño y me duele. Me da rabia que no me hubiera dado cuenta antes solo cuando te he perdido, solo cuando ya no estas.
Una ducha de agua fria se que no me se va a llevar todo este dolor que me oprime el corazon y a duras penas me deja respirar sin dificultades. Ya ni la musica puede calmar mi miedo a perderte. Si tengo que vivir el resto de la vida con este dolor y sin ti prefiero no hacerlo, dejar de vivir pero, claro, seria demasiado facil.
El reloj de muñeca que llevo acaban de marcar las seis y media de la mañana, llevo toda la noche en vela sin poder dormir. Dentro de una hora debo de estar en la emisora y creeme sin te digo que no puedo ir. El tiempo pasa alrededor mia de forma imperceptible de lo rapido que va, mientras me organizo un poco para ponerme de camino al trabajo, pero si, esta vez ire andando haber si consigo despejar un poco mi mente.
No lo puedo evitar, tenia la esperanza de cuando entrara a la emisora encontrarte sentada en tu silla, y ver que esta vacia me a destrozado aunque no quiera admitirlo. Todo el mundo, escepto tu, esta en su correspondiente puesto de trabajo y, como tu dijiste, nadie me presta atencion mientras cruzo la estancia hasta mi despacho, no le caigo bien a nadie en la oficina y despues de tres años me doy cuenta ahora, soy un verdadero estupido.
Como siempre hay una reunion cuando llega la hora de empezar con el programa y esta vez tu no estas. Todos contamos de lo que vamos a hablar en este programa.
- ¿Que te pasa, Diego? - la directora, Tania, me mira inquisitiba - Estas como ausente y tienes muy mala cara, ¿no has dormido?
- No te preocupes, Tania - dije con un hilo de voz.
Era la primera vez que la llamaba por su nombre de pila en todo este tiempo y me sorprendio tanto como a ella que lo hiciera.
- Disculpad, prometo que no volvere a llegar tarde.
Conocia esa voz. No faltaba nadie mas asi que no podia ser otra persona mas que tu. Y eres tu. Un profundo sentimiento de alibio me recorre el cuerpo dejandome sin fuerzas como si, despues de una experiencia con mucha adrenaliana, esta se hubiera esfumado. Con tus ojos brillando como siempre color cafe, ese cafe que deseaba encontrarme todas la mañanas a mi lado. Después de todo, ahora me he dado cuenta. Se que es tarde... pero te quiero.

sábado, 10 de enero de 2015

Beautiful in white

¿Cree que puede llegar de ese modo a mi vida e irse sin más de ella, sin siquiera despedirse? ¿Qué yo estaré para él todo el tiempo que quiera y en el momento que quiera? ¿Piensa que no me duele lo que hace? Supongo que siempre le he importado lo mismo, nada, eso es lo que más me duele realmente. Siempre he intentado estar ahí para él, dándole le apoyo, toda la ayuda que necesitaba en todo momento, aconsejándole. ¿Pensaba que todo eso lo haría sin ninguna razón? Pues si era así estaba verdaderamente equivocado. Desde el primer día que lo ví en aquel lugar tan concentrado haciendo algo rodeado de un grupo de sus amigos supe que no podría quitármelo de la cabeza. Pensaba que no podría encontrar a alguien como él en alguna otra parte, por mucho que buscara.
Pero poco a poco a poco pasó de mi mente a mi corazón, pero no como yo hubiera esperado. Lo quería, eso estaba claro, pero no de la misma manera que tantos años atrás cuando empezamos a quedar como amigos, sino era mi mejor amigo y eso nada lo cambiaría.
Llegó un momento en el que todo parecía acelerarse y ir a cámara lenta a la vez. El tiempo pasó y por circustancias de la vida perdimos el contacto. En verdad, creo que fue lo mejor que me pasó. Esto conllevó a que saliera del todo de mi corazón dejando entrar así a otras personas. Bueno en realidad no se por qué lo digo en plural cuando en realidad sólo fue una.
Él entró en mi vida para no volver a salir nunca más. Con todo aquello me hice más fuerte de lo que era y él me hizo ser más, por lo menos junto a él todo parecía ser más fácil, más especial. Hizo que me sintiera especial para alguien, ser el centro de su vida (aunque sin dejar atrás todo aquello que le importaba como su familia o su trabajo). Después llegó aquel día en que celebrábamos una Navidad en mi casa. Todo el mundo sonreía y parecía saber algo que yo no, había un cierto aire de alegría y misterio alrededor de una chimenea encendida, una mesa llena de un gran variedad de platos para celebrar la venida de un Año Nuevo y de mi familia. Todo parecía perfecto hasta que las campanadas dejaron paso a un nuevo año. La familia se empezó a abrazar y cuando llegué a él, me besó tiernamente en los labios erizándome cada centímetro de el vello de mi piel. Tras un largo abrazo, sacó algo del bolsillo de su chaqueta e hincó una rodilla en el suelo quedando un poco más bajo que yo. Extendió una pequeña cajita roja de terciopelo hacia mí mirándome con unos ojos realmente hermosos por la luz que emitían y por la tensión entre la expectacíon y la alegría que sentía, con un cierto toque de miedo.
Entonces esas dulces palabras expresadas con su potente y delicada voz salieron de su boca acayando a toda la multidud que había en ese momento: "Te quiero, cásate conmigo mi amor".
Las semanas y los meses pasaron tras aquel día, y aquel delicado y sencillo añillo de plata se negaba a caerse de mi dedo. La verdad es que yo no dejaría que se cayese.
Llegó el gran día y todo parecía un sueño. Nuestros parientes y amigos más cercanos se encontraban en aquel hermoso y decorado con flores blancas templete del parque donde nos conocimos. Un piano tocando una marcha nupcial especialmente modificada para nosotros y un juez que nos esperaba allí, al igual que el resto de invitados y paseantes, para ser testigos de nuestro enlace. Entoces ya nada nos separaría. Pero aún quedaban más sorpresas. Mi recién nombrado esposo me cogió de la mano y me guió hacia el piano e, indicándo a la chica que tocaba el piano que comenzara a tocar, me besó. Conocía aquella canción que sonaba y entonces una voz junto a mi mejilla hizo que al final acabara por llorar. Mi marido cantaba una de mis canciones preferidas: "Beautiful in white" de Westlife, una canción muy buena para la ocasión. Ya no sabía si reir o llorar, pero solo sabía que amaba a aquel hombre por encima de cualquier cosa, que a partir de ese momento sería todo mío y que agradecía por encima de todas las cosas a aquel muchacho que me había enseñado a enfrentarme a la vida y agarrar fuerte y con las dos manos lo que realmente amaba.