sábado, 14 de marzo de 2015

Una huella en la ventana

Me desperté pensando que todo había sido un sueño. ¿De verdad había ocurrido todo aquello? Sí, por supuesto que había ocurrido y aquel hermoso hombre estaba ahora al lado mía dormido plácidamente. Parecía que hubiese sido la primera vez que había dormido tan profundamente desde hacía bastante tiempo.
La ventana estaba un poco empañada y por lo visto alguno de los dos había dejado su huella allí. Posé cuidadosamente la mano encima y me di cuenta de que no era la mía, era demasiado grande para ser mía.
Noté como su cuerpo se pegaba un poco más al mio entrelazando su pierna entre las mías. No quería que me escapase. Alcancé a escuchar un susurro inteligible junto a mi oreja. Aún seguía durmiendo así que debería ser un sueño.
- No... No puedo - esta vez si conseguí distinguir lo que susurraba, parecía que lo estaba pasando mal - Tengo miedo... - ¿Miedo? ¿Él?.
Se quedó callado. Quería averiguar que era eso a lo que temía, me había dejado con la intriga y, más que intriga, me estaba preocupando.
- ¿Miedo de qué? - dije en un susurro como para que me entendiese pero sin despertarlo.
- De... Mmmm.... Perderte - dijo al cabo de un rato cuando pensaba que no me respondería - A ti también...
Me giré y me quedé abrazada a él, pero cara a cara. Lo desperté sin querer. Me acurruqué en su cuerpo y coloqué mi cabeza en el hueco junto a su hueco que parecía estar hecho para eso, me estrechó entre sus brazos y, tras acompasar el latido de nuestros corazones, ambos nos volvimos a dormir.

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