Me dolia el pecho de una marera espantosa tanto que no pude contener. Pensaba que te iba a perder sin poder hacer nada para evitarlo y el corazon se me destrozaba por momentos. La cama era demasiado grande sin ti y tan fria si tu no estabas en ella. Un sudor pesado me bañaba el cuerpo y no me dejaba descansar haciendo que diera vueltas sin sentido en la cama a la vez que no cesaba de llorar como un niño pequeño. Te marchaste asi, sin mas. Nunca debi pensar que serias mia para siempre, cuando mas te necesitaba no estabas a mi lado, para decirme que no sucedia nada que estabas aqui otra vez.
El pensar en estos momentos en el trabajo casi me producia nauseas... tener que ir alli y no poder verte sentada en tu escritorio concentrada entre tus cosas preparando tu seccion, porque seguramente no te encuentre alli dentro de unas horas. Y pensar que todo esto se ha ido a la mierda por mi culpa, porque no queria cambiar mi forma de pensar y darme cuenta de que habias conseguido despertar en mi algo que era mas grande de lo que yo podia manejar, un sentimiento que me habia sido desconocido toda mi vida. Y ahora me doy cuenta de esto, ahora que no te tengo a mi lado y ya no quieres saber nada de mi. Soy consciente de que te he hecho demasido daño y me duele. Me da rabia que no me hubiera dado cuenta antes solo cuando te he perdido, solo cuando ya no estas.
Una ducha de agua fria se que no me se va a llevar todo este dolor que me oprime el corazon y a duras penas me deja respirar sin dificultades. Ya ni la musica puede calmar mi miedo a perderte. Si tengo que vivir el resto de la vida con este dolor y sin ti prefiero no hacerlo, dejar de vivir pero, claro, seria demasiado facil.
El reloj de muñeca que llevo acaban de marcar las seis y media de la mañana, llevo toda la noche en vela sin poder dormir. Dentro de una hora debo de estar en la emisora y creeme sin te digo que no puedo ir. El tiempo pasa alrededor mia de forma imperceptible de lo rapido que va, mientras me organizo un poco para ponerme de camino al trabajo, pero si, esta vez ire andando haber si consigo despejar un poco mi mente.
No lo puedo evitar, tenia la esperanza de cuando entrara a la emisora encontrarte sentada en tu silla, y ver que esta vacia me a destrozado aunque no quiera admitirlo. Todo el mundo, escepto tu, esta en su correspondiente puesto de trabajo y, como tu dijiste, nadie me presta atencion mientras cruzo la estancia hasta mi despacho, no le caigo bien a nadie en la oficina y despues de tres años me doy cuenta ahora, soy un verdadero estupido.
Como siempre hay una reunion cuando llega la hora de empezar con el programa y esta vez tu no estas. Todos contamos de lo que vamos a hablar en este programa.
- ¿Que te pasa, Diego? - la directora, Tania, me mira inquisitiba - Estas como ausente y tienes muy mala cara, ¿no has dormido?
- No te preocupes, Tania - dije con un hilo de voz.
Era la primera vez que la llamaba por su nombre de pila en todo este tiempo y me sorprendio tanto como a ella que lo hiciera.
- Disculpad, prometo que no volvere a llegar tarde.
Conocia esa voz. No faltaba nadie mas asi que no podia ser otra persona mas que tu. Y eres tu. Un profundo sentimiento de alibio me recorre el cuerpo dejandome sin fuerzas como si, despues de una experiencia con mucha adrenaliana, esta se hubiera esfumado. Con tus ojos brillando como siempre color cafe, ese cafe que deseaba encontrarme todas la mañanas a mi lado. Después de todo, ahora me he dado cuenta. Se que es tarde... pero te quiero.
lunes, 12 de enero de 2015
La cruda realidad
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