¿Cree que puede llegar de ese modo a mi vida e irse sin más de ella, sin siquiera despedirse? ¿Qué yo estaré para él todo el tiempo que quiera y en el momento que quiera? ¿Piensa que no me duele lo que hace? Supongo que siempre le he importado lo mismo, nada, eso es lo que más me duele realmente. Siempre he intentado estar ahí para él, dándole le apoyo, toda la ayuda que necesitaba en todo momento, aconsejándole. ¿Pensaba que todo eso lo haría sin ninguna razón? Pues si era así estaba verdaderamente equivocado. Desde el primer día que lo ví en aquel lugar tan concentrado haciendo algo rodeado de un grupo de sus amigos supe que no podría quitármelo de la cabeza. Pensaba que no podría encontrar a alguien como él en alguna otra parte, por mucho que buscara.
Pero poco a poco a poco pasó de mi mente a mi corazón, pero no como yo hubiera esperado. Lo quería, eso estaba claro, pero no de la misma manera que tantos años atrás cuando empezamos a quedar como amigos, sino era mi mejor amigo y eso nada lo cambiaría.
Llegó un momento en el que todo parecía acelerarse y ir a cámara lenta a la vez. El tiempo pasó y por circustancias de la vida perdimos el contacto. En verdad, creo que fue lo mejor que me pasó. Esto conllevó a que saliera del todo de mi corazón dejando entrar así a otras personas. Bueno en realidad no se por qué lo digo en plural cuando en realidad sólo fue una.
Él entró en mi vida para no volver a salir nunca más. Con todo aquello me hice más fuerte de lo que era y él me hizo ser más, por lo menos junto a él todo parecía ser más fácil, más especial. Hizo que me sintiera especial para alguien, ser el centro de su vida (aunque sin dejar atrás todo aquello que le importaba como su familia o su trabajo). Después llegó aquel día en que celebrábamos una Navidad en mi casa. Todo el mundo sonreía y parecía saber algo que yo no, había un cierto aire de alegría y misterio alrededor de una chimenea encendida, una mesa llena de un gran variedad de platos para celebrar la venida de un Año Nuevo y de mi familia. Todo parecía perfecto hasta que las campanadas dejaron paso a un nuevo año. La familia se empezó a abrazar y cuando llegué a él, me besó tiernamente en los labios erizándome cada centímetro de el vello de mi piel. Tras un largo abrazo, sacó algo del bolsillo de su chaqueta e hincó una rodilla en el suelo quedando un poco más bajo que yo. Extendió una pequeña cajita roja de terciopelo hacia mí mirándome con unos ojos realmente hermosos por la luz que emitían y por la tensión entre la expectacíon y la alegría que sentía, con un cierto toque de miedo.
Entonces esas dulces palabras expresadas con su potente y delicada voz salieron de su boca acayando a toda la multidud que había en ese momento: "Te quiero, cásate conmigo mi amor".
Las semanas y los meses pasaron tras aquel día, y aquel delicado y sencillo añillo de plata se negaba a caerse de mi dedo. La verdad es que yo no dejaría que se cayese.
Llegó el gran día y todo parecía un sueño. Nuestros parientes y amigos más cercanos se encontraban en aquel hermoso y decorado con flores blancas templete del parque donde nos conocimos. Un piano tocando una marcha nupcial especialmente modificada para nosotros y un juez que nos esperaba allí, al igual que el resto de invitados y paseantes, para ser testigos de nuestro enlace. Entoces ya nada nos separaría. Pero aún quedaban más sorpresas. Mi recién nombrado esposo me cogió de la mano y me guió hacia el piano e, indicándo a la chica que tocaba el piano que comenzara a tocar, me besó. Conocía aquella canción que sonaba y entonces una voz junto a mi mejilla hizo que al final acabara por llorar. Mi marido cantaba una de mis canciones preferidas: "Beautiful in white" de Westlife, una canción muy buena para la ocasión. Ya no sabía si reir o llorar, pero solo sabía que amaba a aquel hombre por encima de cualquier cosa, que a partir de ese momento sería todo mío y que agradecía por encima de todas las cosas a aquel muchacho que me había enseñado a enfrentarme a la vida y agarrar fuerte y con las dos manos lo que realmente amaba.
sábado, 10 de enero de 2015
Beautiful in white
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario