(Siento haber estado tanto tiempo sin escribir (^_^;), pero aún no me he olvidado de las pocas personas que me sigues. Por cierto... ¡gracias! Aquí tenéis vuestra nueva historia)
Hay momentos que solo deseas cerrar los ojos, te invade una presión que te oprime el pecho y luchas contra tus ganas de llorar, pero a veces te superan y esas lágrimas se desbordan de tus ojos.
Después de tantas cosas, después de todo el esfuerzo que le pones no hay ningún resultado y la presión puede contigo.
Te preguntas que has echo mal, en que parte has metido la pata y repasas mentalmente todo lo ocurrido. Lo has intentado hacer lo mejor que puedes... Pero no es suficiente.
Eres demasiado tímida como para hablarle al chico que te ha llamado la atención en esa fiesta o para dar el siguiente paso con esa persona y pasar de la línea de amigos.
Temes la reacción y es lo que más daño te hace. Te quedas parada delante de esa persona y piensas todo lo que le quieres decir, pero tu parte razonable ataca y te hace pensar en lo mal que lo pasarías si se ríe de ti. Te vuelves y no dices nada.
Siempre igual, ya no puedo más....
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